Aquel que hace pocas cosas seguro que se equivoca menos
que el que hace muchas, aunque posiblemente también acierte menos. Dice Johan
que el fútbol es un juego de errores, que suele ganar quien sabe aprovechar
mejor los errores del rival. Cristiano Ronaldo se equivocó con unas
declaraciones que centraba la atención informativa en Madrid.
Pero Cesc Fábregas decidió que era la semana ideal para
pasearse por todo los medios de comunicación. Obviamente, con tantos minutos de
conversación Cesc ha tenido la oportunidad para mostrar el buen talente que
siempre deja ver en las ruedas de prensa, pero también ha tenido tiempo para
meter la pata.
Personalmente no nos han gustado nada algunas de sus declaraciones,
pero entendemos que se nos pueda acusar de fijarnos solo en lo negativo. En lo que si estaremos todos de acuerdo es en
que Cesc ha escogido mal el momento. Volverá a ir a la selección dentro de un
mes, ahí podría haber hablado también como lo ha hecho en el caso que su
situación continuase siendo la misma.
La parte polémica de sus muchas declaraciones ha sido
utilizada por la prensa de Madrid para intentar crear polémica, ayudándoles a
desviar la atención del lió que les montó Ronaldo con su tristeza. Y estarán
guardadas hasta que el Barça pase por algún pequeño bache o Cesc continue como
hasta ahora. Entonces volverán a recordarnos quien es para Cesc el culpable de
su “ mal” juego, o buscarán los incitadores de la mini campaña en su contra.
El ex del Arsenal debe pensar que no ha habido jugador
con más protección en la prensa que él. Dentro del vestuario, Cesc tiene a
quien preguntar sobre lo que es sufrir una campaña en su contra. O puede
informarse como se siente alguien al no jugar cuando lo estás haciendo todo
bien.
Dentro de las cosas ciertas que dice Cesc es que el chico
no está jugando tan mal como parece. Pero si que está muy lejos de lo que se
esperaba de él. De eso él no es el responsable. No es la primera vez que pasa que alguien es
víctima de las altas expectativas con la que llega al club. Ni será la última.
El aficionado en el caso Cesc debería hacer una
reflexión. Vio a Cesc como el perpetuador de un estilo, despreciando
sobremanera a cualquier otro centrocampista. Solo Cesc era capaz de jugar en el
Barça, ya que era un canterano más. Ahí fuera, como se encargó de recordar
Guardiola una y otra vez, se juega muy bien al fútbol y hay enormes futbolistas. Convendría
recordarlo siempre.
No sabéis cuánto
bueno hay allí fuera!!!
Daniel Arias
The Digital Garden.
