La competición más importante del continente comienza y al Barça le espera el Spartak de Moscu de Unay Emery, un viejo conocido. Será en el Camp Nou, en la primera parada de las 12 que deberán disputarse si se quiere llegar en Mayo a Wembley. En el caso del Barça eso supondría hacerlo, todavía más, un santuario culé.
No se puede quejar Tito del ambiente con el que ha trabajado los días previos al encuentro. Una balsa de aceite, todo elogios a su valiente planteamiento en Getafe y con el ruido mediático centrado en lo que ocurre a más de 600 km del Camp Nou.
La pregunta sobre el Real Madrid no ha podido faltar, pero Tito lo tiene muy claro. La importancia de la Champions League es demasiado grande como para perder el tiempo en hablar del máximo rival y de otra competición a pocas horas antes del encuentro contra el Spartak.
El equipo ruso es un desconocido para nosotros. Solo le hemos visto en los resúmenes de los encuentros contra el Fenerbache, en la ronda previa a la Liguilla. Ahí pasó con apuros, pero mostrándose superior a su rival. Conociendo a Emery, todos podemos hacernos una idea de lo que le esperará al Barça.
Un estilo parecido al del Valencia. Atrevido en la presión, rápido en las transiciones ofensivas y con muchos recursos en las jugadas a balón parado. La Liga rusa cada vez tiene más equipos de nivel y eso se nota cuando salen al extranjero, ya que están más acostumbrados a jugar partidos de un nivel competitivo alto, perdiéndose esa fragilidad que tenían antaño los rusos.
El Barça llega en un momento casi inmejorable. Con Thiago recuperado, en el centro del campo las opciones para suplir a Iniesta se multiplican. En ataque, Villa va dando señales de que está cerca de poder jugar un partido desde el inicio. Solo en defensa hay algún problema, donde Alba es duda, Puyol baja y se ha de tener cuidado por Alves y sus molestias en la pierna.
Los partidos frente a los equipos de Emery siempre han sido parecidos. Unos primeros compases del encuentro donde el Barça se ve superado por la presión y trabajo físico del rival y unas segundas partes donde se impone su dominio de la pelota y su juego de posición.
Por eso convendrá tener la cabeza fría de inicio, tener paciencia y no querer ganar el encuentro desde el minuto 1. Lo que ahora parece de color de rosa, puede cambiar de forma radical si se inicia con mal pié la Champions. En la fase de grupos, cualquier tropiezo te puede costar muy caro, aunque suena a topicazo es así.
Pero más allá del resultado, estamos deseosos de ver si el equipo sigue con su progresión de los últimos encuentros. En los dos últimos partidos Valdés ha sido un mero espectador, el equipo ha creado ocasiones de gol y va mejorando cada vez en la velocidad de la pelota. Si vemos eso, aunque luego no se este acertado de cara a gol, será una buena señal.
No sabéis que ganas tenemos de Champions.
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