Las próximas elecciones en el Barça dejan en muy mal lugar a Luís Enrique. Es así porque cuesta imaginarse a algunos de los precandidatos afirmando que el entrenador del próximo año será Lucho. Lucho seguro que es consciente de eso y el vestuario también. Habitualmente, los equipos funcionan muy mal cuando se sabe que el entrenador tiene fecha de caducidad.
Esto puede provocar en Luís Enrique una radicalización en sus ideas, ya que si siente que está ante su último, único, año en el Barça puede dejar atrás cualquier tipo de duda y decidirse por aquellas cosas que son arriesgadas pero que van más con su manera de ser que con otras más conservadoras pero que le podrían dar un beneficio más seguro y estable.
Si tenemos en cuenta que las ideas futbolísticas de Lucho son cruyfistas, dicho por él por activa y por pasiva y demostrado en sus anteriores equipos( con inputs y desarrollo diferente pero con la esencia intacta)esto puede derivar en un todo o nada que termine por beneficiar al equipo y aportar la revolución que de verdad se necesitaba y que por diversos motivos todavía no ha llegado en la medida deseada.
Tambíen podia derivar en una suicida cabezoneria y enrocarse en su relación con Leo Messi. Pero consideramos a Luís Enrique una persona lista. Por lo que es de esperar que sepa tender puentes de conciliación y que se adapte al argentino, ya que tenerlo contento es el primer paso para tener éxito en el club, ya que sin un Leo Messi feliz es imposible soñar con nada.
Y si todo lo descrito sucede y la temporada termina con algún premio gordo, seguramente sea el propio Luís Enrique quien decida irse al no sentir la confianza de la junta electa. Si es sabido por todos que el actual presidente se ha reunido con entrenadores para tantear la posibilidad de una incorporación a mitad de temporada, es de esperar que Lucho no se sienta cómodo con los actuales dirigentes. Sobretodo después de despedir a Zubi.
Quedará por ver como reaccionarían los otros candidatos en el caso de que Lucho gane la Liga o la Champions. Pero seguramente en este soñado escenario, Lucho no deje la oportunidad a la duda al nuevo presidente y decida que salir. Es difícil imaginar a Luís Enrique pilotando la nave en el curso 2015-2016. Esto no suele ser bueno, pero quizá por el extraño carácter del asturiano y la rara situación local puede convertirla en positiva. En junio saldremos de dudas.
No sabéis cuántas cosas nos quedan por ver!!!
The Digital Garden
Daniel Arias.