24 horas después del partido, las sensaciones siguen siendo las mismas. Una sensación de desconcierto de no saber si creer a Lucho cuando dice que no le gustó el partido abierto y que ellos perseguían lo de la primera mitad o hacer caso a lo que se percibe viendo al equipo, que es que no sabe si hace frío o calor, si sube o baja.
Antes del partido esperamos ver sí o sí unos detalles que nos harían estar contentos más allá del resto final. Mencionamos 5 aspectos de los cuales ninguno pudo ser visto durante los 90 minutos. Quizá, eso haga que la sensación de tristeza dure bastante más de lo que debería teniendo en cuenta la situación liguera.
El Barça no pudo, si quiso, tener la pelota en el campo del rival para hacer daño. Bueno sí, del minuto 1 al gol de Neymar y del minuto 15 al 35. Nada más. Luego si la tenía pero no pudo jugar en el campo del Madrid, eso a pesar de que el rival no robaba una. Porque no robaba una. El Barça perdía casi siempre cerca del área de Casillas.
Esperábamos un Barça que no fuese fruto de las individualidades, sino del colectivo. lamentablemente, ni una cosa ni otra. El colectivo era incapaz de detener al rival ni con presión, ni con posesión. El Madrid llegaba a la frontal solo con conducción. El genio de Leo o Ney, así como el de Suárez solo se intuyó.
Por desgracia, lo más importante, que era encontrar a Leo libre no se produjo. Solo en contadas ocasiones y siempre terminó en peligro. Leo está fino. El gol del Barça es un desequilibrio suyo en el centro del campo y genera espacio. Intervino menos de 50 veces, algo que casi siempre es sinónimo de derrota. En ocasiones, pareció que el Barça se había olvidado de él.
El Barça fue atrevido, pero a veces peco de imprudente y a veces, con 3 a 1, de demasiado miedoso, ya que parecía estar más pendiente de no ser vapuleado que de acortar distancias para el average. De todas maneras, es lo único que no se le puede recriminar al equipo, su valentía. Siempre lo fue y nunca pensó en conservar, sino en atacar y producir. Con el 0 a 1 no se echó atrás, solo reculó por obligación.
Por último, el Barça si perdió la fe. Con el tercer gol, un gol evitable, tonto y de un error impropio de profesionales, el equipo pensó que no había nada que hacer. Desde ese gol, nada de nada en ataque, ni por coraje, ni por rabia, ni por osadía. Nada. Ni un arreón final de nadie. Demasiado poco para al menos animarse con el espíritu del equipo.
No todo fue malo. Es un equipo en formación, que a pesar de todo el Madrid no le hizo demasiado daño. Si fue superior, pero generó 4 ocasiones más de gol aparte de los goles. Por momentos, el Barça fue reconocible. Quizá lo que falte es que no jueguen los que siempre salen señalados en los goles y ver si con otros, las fotos son diferentes.
No sabéis que mal domingo hemos pasado!!!
The Digital Garden
Daniel Arias