Tiempo habrá de discernir los motivos de lo visto sobre
el césped de Riazor. Qué si Valdés lleva todo el 2012 desconocido, qué si lo
que aporta de positivo Cesc es superior al desequilibrio que causa, qué si la
defensa del Barça es de broma, qué si se juega más vertical renunciándose al
control del juego, etc. Todo lo que podamos pensar queda en segundo plano
después de la exhibición portentosa de Leo Messi, que con 3 goles y una
asistencia ha sido decisivo para que el Barça ganase 4 a 5( sí, no es un error), al Depor.
De todos los análisis que se están haciendo del Barça de
Tito hasta ahora, del que más en desacuerdo estábamos es en el de la posición
de Leo. El argentino juega exactamente
igual y con las mismas órdenes que en Wembley 2011. Lo ejecutará mejor o peor,
pero juega igual. Y ahí, es donde más a gusto se encuentra y donde más luce. Y
no perjudica al equipo. Al contrario.
Con él en esa posición el Barça ha jugado unos 20 minutos
de auténtico escándalo. Han sido los primeros del partido, en el que ha marcado
3 goles( Alba, Tello y Leo) y en los que ha tenido otras tantas ocasiones para
poder sentenciar el encuentro. Bueno, sentenciar no sería la palabra adecuada,
visto lo que ha venido después de los tres goles culés.
Y es que la defensa del Barça es de plastelina. No es de
ahora que el Barça por su manera de jugar pierde algunos balones en zonas
delicadas. Ha pasado siempre. Ahora lo que sucede es que no se está tan bien
colocado para recuperarlo( es lo que resta Cesc y lo que debe mejorar con el
tiempo) y que los defensas no son capaces de corregir esas situaciones por sí
solos, cosa que antes Piqué, Puyol y Abidal si lo hacían.
El primer gol es un claro ejemplo. Un robo de balón de
Riky y Busquets corriendo detrás de él 30 metros, llega al área y la
situación parece controlada. Mascherano delante suyo y Montoya dos metros por
detrás por si lo sobrepasaba. Pues lo que antes terminaría con el Barça sacando
el balón al delantero, esta vez terminó con Mascherano haciendo una entrada a
destiempo que propicio que el árbitro pitase penalti, que marcó Pizzi.
Y eso solo un ejemplo, cada robo y ataque del Deportivo
daba la sensación de que podía ser gol. Antes del penalti, el palo ya había
salvado al Barça de encajar un gol. Por si no fuera suficiente la debilidad
atrás de los culés, Valdés está en el peor momento de su carrera. No
trasmite seguridad en ninguna faceta del juego. Ni con los pies, ni por arriba
ni parando. En el segundo gol Valdés coloca mal el cuerpo al querer detener un
balón de Bergantiños, que venía fuerte
pero que no tenía mucha complicación.
Era el minuto 37 y
el Barça había perdido el colchón que se había ganado con su extraordinario
juego del inicio del encuentro. Pero entonces apareció Leo, como un salvavidas
al que agarrarse en los peores momentos. Lo hizo haciendo de todo. Tocando y
pausando el ritmo cuando convenía desbordando a los rivales para crear
superioridades y definiendo como él solo sabe cuando estaba delante del
portero.
Leo tuvo tiempo antes del descanso de aprovechar la que
era la tercera asistencia de Cesc de la noche para dar tranquilidad a su
equipo, que se fue con 2 a 4 en el marcador y que no le duraría nada, ya que en
el minuto 1 de la segunda mitad, Pizzi marcaba de falta directa el tercero, de
una forma en la que hace dos años no hubiese entrado, ya que no iba muy
colocada.
A partir de ese instante el partido enloqueció más todavía. El Barça se
olvido de tocar para ordenarse y mover al rival. En cada ataque se buscaba la
verticalidad y el gol. Ahí Cesc se encontraba como pez en el agua y lució su
mejor versión de centrocampista. En partidos de ida y vuelta luce más, pero
quizá debería saber medirse y ver qué es lo que más conviene al equipo.
En ese ir y venir de locura, Mascherano vio la segunda
amarilla y dejó al Barça con uno menos. Tito hizo dos cambios rápidos, Pedro
por Tello y Adriano por Villa. Pero no fue hasta que entró Xavi que el partido
no se calmo. Entró por Cesc y no se sabe si por la entrada de uno o por la salida
del otro, pero lo cierto es que el Barça recuperó el sentido y el orden y no
pasó apuros en el juego pero sí en el marcador.
Eso a pesar de los intentos de Leo de cerrar el encuentro. Marcó el tercero de la noche, después de una magistral
jugada personal. Lo que debía ser el punto y final del duelo no lo fue. En una
jugada sin aparente peligro, Alba se marcó en propia puerta cuando quería ceder
el balón a Valdés.
Quedaban poco menos de 15 minutos y tal y como estaba
siendo el partido podía pasar de todo.
Pero lo único que ocurrió fue que el Barça continuó con la pelota, moviéndola
con criterio y buscando los espacios para que Pedro y Leo intentasen marcar
algún gol más. No lo consiguieron y se terminó el encuentro con 4 a 5 y la
sensación de no haber podido disfrutar lo suficiente de la tremenda exhibición
de Leo Messi.
No sabéis cuánto estamos sufriendo!!!
The Digital Garden
Daniel Arias.


