Los tópicos son lugares comunes en el
deporte y suelen ser utilizados cuando el protagonista no quiere decir nada
relevante. Esto hace que muchas veces perdamos de vista el hecho de que un
tópico es la verbalización de una realidad, que por muy repetida, no deja de
serlo y puede ayudar a entender una situación concreta.
Uno de los que más se escuchan en el
deporte es “ mantenerse es más difícil que llegar”. Si buscan a alguien a quien
se le pueda aplicar esta frase, en Jeremy Lin encontraran a su hombre. Después
de su explosión mediática a mediados del curso pasado, la nueva temporada no
parece encontrarse a si mismo, estando lejos de su nivel, haciendo que mucha
gente se pregunte si la
Linsanity será flor de
un día.
Los cambios que ha vivido Lin son realmente
grandes. Pasó de tener problemas a la hora de entrar al Madison para
ejercitarse con su equipo, a ser portada de la revista Time en su edición
asiática. De no formar parte ni de la segunda unidad de los equipos, a ver como
Spike Lee lleva tu camiseta.
Cuando trataba de coger regularidad y
se disponía a jugar sus primeros Play Off, una lesión terminó con su temporada.
El verano se presuponía tranquilo, a la espera de una oferta de renovación que
le permitiera quedarse en los Knicks y seguir siendo el ídolo de una afición
necesitada de estímulos que le hagan olvidar los muchos años de sin sabores.
Todo se torció cuando el propietario de
la franquicia, James Dolan, encargó un informe financiero sobre la rentabilidad
de su renovación. Los consejeros de Dolan desaconsejaron la contratación y
contra la opinión del entrenador Woodson, los Knicks no igualaron la oferta
presentada por los Rockets y Lin, casi sin saber porque, se vio de nuevo en
Houston, equipo en el que estuvo a prueba pero no le vieron calidad para ser
jugador NBA.
Desde ese momento, todo ha ido de mal
en peor. Unas molestias físicas no le dejaron hacer una pretemporada normal.
Mientras se preparaba para comenzar la
Liga, muchos analistas ponían en discusión su contrato, ya
que consideraban que era demasiado arriesgado pagarle 16 millones de dólares en
su tercer año de contrato( en los dos primeros cobrará 5 millones).
Su primer cuarto de la temporada no ha
hecho más que dar la razón a esos argumentos. Esta lejísimos de lus números del
año pasado. Pero no son solo los números. Lo peor es la sensación de ver un
jugador completamente distinto. Sin el descaro, sin el atrevimiento, sin
señales de las virtudes que hicieron enloquecer a los aficionados al
baloncesto.
Las razones para ello pueden ser
muchas. En primer lugar, el rendimiento del año pasado no era normal. De
haberlo mantenido, estaríamos hablando de un jugador superlativo, candidato a
MVP y capaz de decidir por él mismo partidos e, incluso campeonatos. Lo normal
era que sus números bajasen.
El cambio de estilo de juego respecto
al año pasado es notorio. Lin en los Knicks tenía mucho tiempo el balón en sus
manos, ahora no. Harden reclama mucho protagonisto en la construcción del
ataque y eso hace que Lin se sienta más incómodo en pista. Poco a poco Lin se
adaptará, como también lo hará Harden, que ya jugó con gente como R.Westbrook .
Hay facetas del juego en las que ha
mejorado. Parece que es más sólido defensivamente, aunque no en exceso, rebotea más y ha disminuido el número de pérdidas
por encuentro, algo lógico ya que está ligado al menor tiempo que tiene el balón
en sus manos. Pero ésto podría haber ocasionado que el número de asistencias
disminuyeran y , sin embargo, se mantiene respecto al año pasado.
¿Qué deparará el futuro para Lin? Pues
no lo sabemos. Cuando alguien consigue un gran contrato y de repente desaparece
de la élite, se suele decir que le falla la cabeza. Bien sea porque se ha
dedicado a la placeres de la vida, bien porque no ha sido capaz de soportar la
presión que supone jugar en el deporte profesional.
Por lo que se conoce de Lin, el primer
supuesto lo podemos descartar. Estudió en la universidad de Harvard, su
formación académica y personal indican que no estamos ante un joven amante de
los excesos y de la vida desordenada. Por los intereses que se le conocen(
lector de análisis económicos, cristiano practicante, amante de la robótica,
entre otras cosas poco “populares”)podríamos afirmar sin tomar muchos riesgos que no estamos ante
un tipo que desaprovecha su talento por las tentaciones del exterior.
El tema de la presión es mucho más
complejo. Habiendo pasado muy poco tiempo desde que Lin llegó a la élite, nos
faltan muchos elementos de juicio para sentenciar al respecto. Lo que si se
puede es analizar uno de los aspectos que influyen en el tema mental. Una
persona que ha sufrido tantos cambios en su vida como Lin, lo normal es que
tarde en asimilarlos.
No solo Lin ha cambiado de sistema de
juego sobre la pista. Ha cambiado todo en un año. Ha pasado del anonimato al
estrellato, de ser el centro de los elogios al ser el centro de las críticas,
de ser la estrella sin presión a ser la base de un proyecto. Ha pasado adorar la vida en New York
a vivir en una ciudad donde hace un año desestimaron sus servicios por no
considerarlo válido.
Por muy fuerte que se sea, es
inevitable que su cabeza tarde en asimilar todo lo que le ha ocurrido. Quizá
sea la causa por la cual en este inicio de curso ha alternado partidos buenos
con malos, aunque han sido más estos últimos. Veremos si su relación con Harden
en la pista se va ajustando, si la adaptación al nuevo entorno termina, si
acaba por asimilar todo lo acontecido desde su explosión.
Quizá sea imposible decir a estas
alturas si Lin será recordado como una sensación fugaz pero intensa o como
alguien capaz de trazar una de las historias más sorprendentes del deporte. Si
es lo segundo, Lin será uno de los iconos deportivos de la próxima década.
No sabéis cuánto nos emocionó Lin!!!
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