La estupidez es infinita. La
capacidad del ser humano para hacer el ridículo también. Hoy, Sandro Rosell y
el Fútbol Club Barcelona han vuelto ha demostrarlo. Lamentablemente, salvo
sorpresa mayúscula, estos directivos serán los que manden en el club hasta el
2022. Tiempo suficiente para que a la institución no la reconozca nadie.
Según fuentes cercanas a los
juzgados donde ha declarado Rosell por el caso Neymar, Rosell ha dicho que él
no se leía la letra pequeña de los contratos de Neymar pero que para declarar
se ha leído todos los puntos del mismo y que le parece impecable. Todo esto,
sin que se le caiga la cara de vergüenza y de afirmar que él solo firmaba lo
que le decían.
Horas después, el Barça en un
comunicado público, dio soporte al ex Presidente diciendo que ni Rosell, ni el
secretario técnico, ni el vicepresidente económico ni el deportivo intervinieron
en las condiciones contractuales del contrato de Neymar. Todo ello, de nuevo,
sin que nadie se de cuenta del enorme
ridículo a que se estaban exponiendo.
No han tardado los palmeros de
Rosell( Lluís Canut, Marçal Llorente, entre muchos otros) en decir que un
Presidente no se lee la letra pequeña porque se es normal que se fían de los
asesores fiscales. Sí, no se han ruborizado tampoco. El único que pasa vergüenza,
el único que sufre, que se resiente, es el escudo, el club, el Fútbol Club
Barcelona, nuestro Barça.
Rosell es un pésimo gestor, con
un ego tan grande que no le cabe en el
pecho. Solo así se entiende lo que dice y como lo expresa en su libro “
Benvingut al mon real”. También así se explica que para justificar su ausencia
en la Final Four de Londres en el 2013, en unas semis contra el Real Madrid,
manifiesta que era por un acto de servicio al club y que el tiempo demostraría
el enorme favor que le había hecho al club.
Rápidamente, Canut, Lorente y
demás palmeros de Rosell, dijeron que el motivo había sido cerrar el asunto
Neymar. Con la confirmación del fichaje, los mismos comentaron que el poder de
seducción de Rosell fue clave para quitárselo al Madrid. Tiempo después,
Rosell, el club y sus palmeros
manifiestan que el solo firmaba, que se fiaba de sus asesores…les falta por
decir que estaba haciendo durante la Final Four de Londres.
Resulta difícil pensar en la
siguiente ocasión que los actuales dirigentes, o pasados con vínculos a los
actuales, dejen la imagen del club por los sueles. Pero seguro que lo harán. No
hay duda. Mientras piensen que el socio que les vota es idiota, lo seguirán
haciendo. Eso sí, sin la ayuda de una prensa absolutamente sumisa por intereses
dinerarios sería imposible continuar
así.
Lamentablemente la prensa no va a
cambiar, los directivos tampoco. Dudamos, aunque aquí si tenemos esperanza, que
la mayoría de socios se den cuenta de lo que están haciendo con su club y no
permitan que en el 2016 sigan estos directivos…Gente que piensa en una mano
blanca, o negra, cuando está si hubiera querido no presenta hoy a su nueva
estrella y deja que la imagen de Rosell y del Barça ocupe la primera plana de
las noticias.
No sabéis que vergüenza sentimos!!!
The Digitan Garden.
Daniel Arias.