El Barça sale del partido del Calderón
exactamente igual que como llegó. O al menos a los ojos de los aficionados y críticos.
Para aquellos que ven la botella medio vacía, Martino no ha tenido valor de
hacer jugar a Montoya y Bartra, el equipo sigue sin dominar en los grandes
partidos, sin tener muchas ideas en ataque. Para Los optimistas, el equipo es
capaz de competir al máximo nivel sin sus estrellas, Martino no se casa con
nadie y se han sumado 50 puntos habiendo jugado la mitad de Liga sin Leo.
El partido en sí ha sido
competitivamente precioso. Sin mucho brillo, pero con mucha intensidad. Sin
demasiadas florituras, pero con mucho carácter. Sin destellos individuales,
pero colectivamente perfecto. El empate final es fiel reflejo de lo visto en el
campo, donde cada equipo cumplió con lo que habían previsto.
Salvo los 10 primeros minutos donde el
Barça se vio empequeñecido por el empuje físico de los locales, el Barça pudo
jugar en campo contrario sin sufrir demasiado en defensa, ya que Pedro y Alexis
trabajan como locos para recuperar el balón tras pérdida, Busquets estaba
ayudando en todas partes y el trabajo de los centrales fue magnífico.
Mascherano generaba muchas dudas. Su
rendimiento a lo largo del año estaba entre malo y pésimo, pero su partido
contra Diego Costa fue glorioso. Sin faltas, sin violencia, anticipándose
siempre, entendiéndose a las mil maravillas con Piqué y dando una buena salida
de balón.
Un balón que a los pies de Iniesta tenía
peligro. El centrocampista va a más y en
los 45 minutos que estuvo en el campo, se retiro por un golpe en una de los
muchos choques que tuvo durante el encuentro, fue el mejor del partido. Conectó
bien con Pedro y Alba, empujaba al equipo hacía arriba y encontraba los pocos
pasillos interiores en el muro colchonero.
Aún así, pocas veces chotaría el Barça
a puerta. Ese fue el gran debe del equipo, en parte entendible si se tiene en
cuenta que se jugó sin Neymar y Leo. Sobretodo sin el segundo. Porque en la
segunda mitad, con Leo en el campo que salió por Iniesta, el Barça siempre dio la
sensación de que en cualquier momento podía llegar el gol, aunque un golpe en
la rodilla de Leo lo cambió todo.
Leo está fino. Se le nota y el lo sabe.
Tanto es así que a los pocos minutos de salir creo una gran ocasión de gol,
desde la banda derecha, desde la línea de cal. Una jugada de extremo en la que
llegó a la línea de fondo y choco con un rival rodilla con rodilla. El golpe le
tuvo fuera del partido 20 minutos. Tenía miedo y se le notaba.
El equipo pasó a jugar con uno menos,
tanto en ataque como en defensa y quizá fueron los peores minutos en que el
Barça se mostró más lejos de su nivel, pero el gran trabajo colectivo de los
jugadores impidió que el Atlético crease peligro.
Cuando Leo volvió a tener buenas
sensaciones, el Barça rondó el gol y solo le faltó acierto en los últimos
metros. Cesc no acertó en el último pase un par de ocasiones, Neymar que salió
por Alexis igual. Solo cuando Leo tenía la oportunidad de dar ese último pase
la jugada terminaba en ocasión.
Y es que a pesar de no ganar, de no
marcar ningún gol, esos últimos minutos en los que Leo atemorizaba el solo a la
defensa, en la que Leo combinada con sus compañeros mientras desbordaba en
carrera y solo, son el camino que debe seguir el Barça. Porque cuando coincidan
con Iniesta en cancha y con una versión decente de Neymar es de imaginar que el
resultado será más favorable, siempre y cuando todo lo demás continúe. Y no hay
porque pensar que no será así.
No sabéis que miedo comenzamos a dar!!!
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